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Aval: todo lo que necesitas saber si tienes un negocio

"aval"

Aval, Garantía, Crédito y Financiación

Una de las figuras más incomprendidas dentro del ecosistema bancario es la del aval y la garantía. Hay una confusión muy habitual para diferenciar conceptos, de forma que no se sabe exactamente de qué estamos hablando.

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Y QUÉ ES UN AVAL

El Banco de España define el aval de la siguiente forma:

“El aval es una forma de garantizar o asegurar el cumplimiento de obligaciones económicas.”

[piopialo vcboxed=”1″]El aval es una forma de garantizar o asegurar el cumplimiento de obligaciones económicas[/piopialo]

Tenemos tres actores:

  1. [piopialo]Avalista, el que se compromete a garantizar la operación[/piopialo].
  2. [piopialo]Avalado, el que cumple la obligación económica, pagar una cantidad en tiempo y forma[/piopialo].
  3. [piopialo]Beneficiario, el que puede reclamar el importe al avalista, si el avalado no paga[/piopialo].

En el desarrollo de tu negocio te puedes encontrar en las siguientes posiciones que van a definir la diferencia entre aval y garantía:

  1. AVALADO, como empresario con un AVAL BANCARIO:

El aval bancario es un caso particular dado que el avalista es un banco, caja de ahorros, cooperativa de crédito, u otra forma de entidad de crédito, que será responsable del pago de tu obligación económica si tú no le haces frente.

Es una operación bancaria, pero como no te dan dinero, sino una “carta de aval” que presentarás a tu beneficiario, el riesgo se denomina “de firma”. El precio de que te avale el banco es una comisión, suele haber una de apertura y luego otra trimestral.

Además es de lo más habitual que te pidan que refuerces la operación de aval, en muchos casos dejando inmovilizado un importe similar en un producto del banco como garantía del propio aval. Vamos, que el riesgo para la entidad es nulo.

Si necesitas emitir varios avales al mismo beneficiario puedes negociar directamente una línea de aval por el importe total, lo que reduce mucho el papeleo cuanto te hagan falta, solicitando las cartas que sean necesarias pero que ya están concedidas.

Los dos tipos más importantes, que se diferencian en cuanto al riesgo son:

Aval técnico: Se requiere normalmente para afrontar concursos con la Administración para demostrar que se tiene capacidad económica.

Aval económico: Suele estar directamente relacionado con una operación económica perfectamente definida y su riesgo es mayor y por tanto más cara la comisión.

  1. AVALADO por una SOCIEDAD DE GARANTIA RECIPROCA

En este caso, una Sociedad Especial, llamada de Garantía Recíproca, te concede un aval frente a una entidad bancaria, respondiendo por ti de tus obligaciones en caso necesario.

Esta Sociedad es una agrupación de empresas que están asociadas y constituyen un fondo común para conseguir créditos más baratos y con más facilidad, suelen estar patrocinadas por las Comunidades Autónomas y las Cámaras de Comercio. Para conseguir un aval es necesario:

a) Ser socio de la Sociedad de Garantía Recíproca, que si te conceden una operación pues te haces.

b) Cumplir las condiciones que requiera la operación a avalar. Dichas condiciones suelen ser tan exigentes como las de cualquier entidad financiera, en cuanto a ventas, beneficios y endeudamiento, incluido que garantices también el aval.

c) Si te conceden la operación, te beneficiarás de mejores tipos de interés y de plazos más tolerantes, y te la darán en cualquier banco que esté concertado sin mirarla dos veces, puesto que ya la SGR se ha ocupado de mirar el riesgo por la cuenta que le trae.

  1. AVALADO por tus FAMILIARES.

El avalista que garantiza una obligación, lo hace de forma gratuita, pero sus obligaciones son muy grandes, pone como garantía “TODOS SUS BIENES PRESENTES Y FUTUROS”, de hecho, más vale pedir dinero y ponerlo como garantía, que comprometer a alguien que aprecias en un aval que pueda resultar fallido.

El caso típico es unos padres que avalan a un hijo para que pueda comprarse un local mediante una hipoteca que le concede el banco, que no le daría si no aporta garantía que lo complemente.

Un aval personal es una carga que se lleva durante toda la vida de la hipoteca. Hasta que el hijo haya pagado todo el capital al banco, los padres responden de la deuda ante el banco con todos sus bienes y derechos:

Con su nómina si la hay, con la pensión en lo que sobrepase unos mínimos inembargables, con la vivienda familiar y toda la riqueza presente y futura.

Hay quien luego se queja amargamente, “si yo llego a saber las consecuencias, no les pido que lo firmen”, “nunca pensé que su casa estuviera en peligro” … y otras por el estilo.

  1. AVALISTA de tu propia empresa.

 Si tu eres el único propietario de tu negocio, es lo mismo que garantizarte a ti mismo, es la única situación en la que un avalista tiene verdadero control de la operación.

De hecho, el banco te dirá que si tú no apuestas por tu negocio tampoco tiene por qué hacerlo él.

Si en cambio, tienes otros socios en la empresa, mira muy bien qué clase de operación avalas de forma personal, y a qué te comprometes. No es lo mismo avalar una cuenta de crédito, que año a año puedes reconsiderar tu situación, que un préstamo de varios años.

En la práctica suele ser aconsejable que si estás casado, procedas a una separación de bienes para resguardar una parte del patrimonio familiar en prevención de una situación de este tipo.

  1. AVALISTA de terceras personas ajenas al negocio.

Ya hemos visto las consecuencias de avalarte para tus seres queridos, pues es lo mismo pero al revés, te comprometes a todo a cambio de ninguna contraprestación, y con un riesgo importante para tu situación económica.

No se trata de “es un trámite para que el banco me de el préstamo”, estás igual de obligado que el titular, y en cambio no controlas si paga o no o si el banco te cobra a ti primero porque le resulta más fácil.

Si te ves muy comprometido, mejor le prestas dinero que avalar.

PORQUE ¿QUE OCURRE CUANDO LA OPERACION RESULTA FALLIDA?

Que el avalista tiene que pagar las cantidades que debe el titular del préstamo al banco, así como las penalizaciones y los juicios si los hay.

Aunque puedes ejercer el derecho de ir a cobrar a la persona que avalaste las cantidades que has pagado, en la práctica equivale a “échale un galgo”, si el banco no lo ha conseguido, difícil será que tú lo consigas.

Si la deuda supera a tu capacidad económica, eso no impedirá que te cobren todo lo que se pueda aunque tú no seas el titular, y puede llegar a ser una situación muy desagradable, en la que además no se piensa cuando se firma.

Resumiendo

[piopialo]El aval puede resultarte beneficioso o perjudicial en función de la parte que tomes en él[/piopialo]:

Es necesario para tu actividad económica:

. Cuando te avala el propio Banco para terceros.

. Cuando te avala una SGR frente al banco.

. Cuando avalas con tu garantía personal una operación de tu propia empresa.

Es arriesgado para ti y tu familia:

. Cuando te avalan con su garantía personal para tu negocio.

. Cuando tú avalas a terceros ajenos a tu actividad.

. Cuando tienes socios y no estableces con claridad los límites de lo que estás dispuesto a garantizar.

Y tú ¿que opinas?, me gustaría conocer tu experiencia con los avales, si te gustó comparte, gracias.

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