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Dime como financias y te diré quién eres

"dime como finanzas y te diré quién eres"

El cómo te financias dice mucho de ti

"dime como finanzas y te diré quién eres"

Cuando hablamos de empresas pequeñas y miniempresas, lo que tienen todas en común es la dirección en todos los aspectos de una sola persona, el propietario, o como mucho un par de socios.

Según su comportamiento cuando tienen que financiar una inversión patrimonial privada, o bien productiva para la empresa, podemos distinguir tres tipos característicos:

EL QUE METE LA MANO AL CAJÓN

Para terminar el mes.
Para irse de vacaciones.
Para cambiar de coche.
Para dar la entrada de un piso en la playa.

Consecuencias: No hay negocio, por mucha liquidez que tenga, que resista estos asaltos continuados a la caja, porque no hay reposición. Se coge porque “está ahí y total todo es mío”.

En cuanto exista alguna tensión de liquidez medio importante y no se cobre algo a tiempo se acabó, no se podrá hacer frente a los pagos, cuando la tesorería se lleva con alfileres y agujeros no hay margen de seguridad.

Remedios: Ponerse un sueldo en condiciones, todos los meses, y cobrar resultados a fin de año si los hay.

Con ese dinero hacer lo que haga falta en la economía familiar, y dejar el negocio en paz, porque si la gallina da huevos, no le quites el alpiste.

EL QUE NO QUIERE DAR AL BANCO NI AGUA

Necesita comprar una maquinaria, un vehículo o un inmovilizado de cualquier tipo para mantener o mejorar el negocio.

Como es para fines productivos puede obtener con cierta facilidad financiación para la empresa, pero como “tiene dinero” coge si hace falta todos los ahorros, porque al Banco, “ni agua” y total “para lo que me van a dar por tenerlo”.

Habitualmente esos ahorros ni siquiera provienen en su totalidad de su negocio, sino que ha contribuido con su trabajo el santo o santa de turno que está al lado del emprendedor.

Consecuencias: Se queda sin colchón en su economía personal.

Si tuviera algún imprevisto no podría afrontarlo y en vez de recurrir a su dinero no le quedaría otra que un préstamo personal, a corto plazo y mucho más caro que la financiación a la empresa.

Remedio: Ni blanco ni negro, si financia parcialmente la inversión, no le da tanto dinero al banco, ya que además puede conseguir mejores condiciones poniendo su propio dinero como garantía sin gastárselo.

La finalidad de un préstamo, en este caso productiva, y el plazo, para estos casos de 3 a 5 años por lo menos, importa, y tiene un tratamiento favorable tanto bancario como fiscal, al que renuncia si se ve obligado a pedir otra financiación por quedarse sin dinero.

EL QUE PIENSA QUE EL BANCO ES SU SOCIO

Viene con la nueva versión del cuento de la lechera. Aún no produce casi, o produce poco, y trae un plan de inversión maravilloso donde todas las cuotas se pagan solas y hasta sobra beneficio.

Consecuencias: Plan B, no existe. Garantías tampoco. Es de los que se sorprenden cuando le dicen que muy bien, que más aportas, que “el papel lo aguanta todo”.

Luego cuando no le abren el grifo dice que claro, como va a levantar el país, si los bancos no financian las buenas ideas “así es que no se puede”.

Remedio: Si no tiene en marcha un negocio con un mínimo de consolidación, desechar el solicitar financiación como empresa.

Lo que pida que no dependa para su pago de cómo vaya el negocio, bien porque siga asalariado, o su pareja tenga otros ingresos, que para el banco es como si pidiera dinero para un coche, cuando ya funcione será otro tema.

Y que haga mucha falta y de verdad para lanzar el negocio, porque si no se va a encontrar endeudado por tener un hobby caro.

Por sus peculiares características no me refiero en absoluto a las empresas tipo startup de nuevas tecnologías, con una casuística propia en cuanto a búsqueda de financiación y planificación financiera de la actividad.

Conclusiones 

En resumen, dime como financias y te diré quién eres, si lo coges del negocio para tu casa, pierdes el control financiero del negocio ya que las salidas de dinero son imprevisibles.

Tampoco puedes organizarte bien si no te pones un sueldo, que es lo que suele dar origen a esta situación.

Por otra parte, si coges los recursos familiares para el negocio, estás comprometiendo la estabilidad financiera doméstica, y posiblemente renunciando a las facilidades crediticias y fiscales que sí se dan para la inversión productiva.

Pero si piensas que el banco debe ser tu socio porque has tenido una buena idea, probablemente allí no opinen lo mismo, y en el mejor de los casos podrás seguir adelante pidiendo lo que puedas pagar con otro tipo de ingresos.

Y tú ¿qué opinas? Si te gustó, te doy las gracias por compartirlo.