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La historia de Angelito y de la que se libró tomando un café

Mira.

Te voy a contar algo que lo mismo te interesa.

No desprecies la rentabilidad de tomar un café o contar con un mentor.

Me explico:

Te enamoras de una maquina, de unos terrenos, de unos equipos para tu empresa… no lo piensas más. Tu competencia, y por qué no, también tus amigos, se van a morir de envidia.

¡Cuidado! Estás a punto de caer en la financiación por deslumbramiento y estarás j….o, ejem quiero decir fastidiado.

Que no pasa nada, que te dan la financiación por tu cara bonita… vale, tu mism@… a veces no es nada bueno tener dinero disponible.

Si tienes a mano demasiados recursos puede matar tu iniciativa, “amorcillar” tu creatividad de negocio. Puede hacer que te vengas arriba y que tomes decisiones sin haberlas meditado lo suficiente.

La historia de Angelito (real como la vida misma y como que estás leyendo ahora mismo este post) ocurrió hace muchos años, cuando estaba en el Banco Santander. Déjame que te cuente su historia.

Te dejo la historia en vídeo por si prefieres verla a leerla. Son solo 5 minutos de vídeo…

En un pueblo de Valencia, principio de los 2000…

Eran las 7:00 AM y como cada mañana estaba disfrutando de un café bien cargado en Casa Paco antes de entrar a la oficina.

Desde mi mesa podía ver toda la plaza. Disfrutaba viendo como el pueblo se ponía en marchar. Alcé los ojos y vi como Ángel se dirigía hacía mi a buen paso.

Al mirarle, vi la alegría en sus ojos. Se le notaba entusiasmado. La culpa la tenía la carpeta que llevaba debajo del brazo.

Entró en el bar. Saludó a todos, pidió café, se acercó a la mesa y me lanzó la carpeta.

– “Tengo una buena noticia para ti” – me dijo. “Voy a ayudarte a conseguir tus objetivos de este mes. Necesito que me consigas una financiación de 250.000 euros.”

Música celestial en los oídos de un director de banca con objetivos trimestrales im-presionantes. Ángel sabía tocar la fibra.

Déjame que te hable de Angel y de su empresa de afilados.

  • Es una empresa familiar. En ella trabaja el matrimonio. Él llevando las operaciones y la venta y ella la contabilidad y las finanzas.
  • Tenía 10 empleados que estaban muy contentos,
  • Trabajaban a 3 turnos y   
  • Tenía unos números aseados.
  • La empresa facturaba algo + de 3 MM euros

– ¡Quiero comprar una maquina que es la bomba! ¡¡Espectacular!! ¡¡¡Dobla los tubos de 18 formas diferentes!!! – Estaba verdaderamente entusiasmado. Se salía.

“Angel, no habíamos hablado de comprar maquinaria nueva para la empresa” – Llevaba mentorizando a Angel 1 año y en ningún momento me había hablado de la necesidad de comprar maquinaria nueva. Y eso que habíamos planificado la financiación de los próximos 3 años.

“Vale, Angel, ya sabes cómo va esto” – le dije – “¿Estás preparado?

“¡Dispara, Vaquero! – Me dijo el. Le gustaban las películas del oeste como a mi padre y nos habíamos entendido desde el primer momento.

– “Primera pregunta: ¿Cuánto vale la maquina y por qué la quieres?”

– “289.000 euros…. y dobla los tubos de 18 formas diferentes. La que tengo ahora solo lo hace en 3”.

– “Segunda Pregunta: ¿Tienes clientes a los que vender esas 15 formas diferentes de doblar los tubos?”

– “Nooo, pero qué dices! Ni muchos menos…”

– “Tercera Pregunta: ¿Vas a lanzar 2/3 productos diferentes a los que ya tienes para diversificar productos y clientes?

– “Nop”

– “Cuarta Pregunta: ¿Te permite ahorrar en energía, en mermas, en lo que sea?”

– “La verdad es que no…”

– “Quinta Pregunta: ¿Te permite trabajar más rápido, fabricar más en menos tiempo…?

– “¡Tampoco!”

– “Entonces, ¿Cómo sabes que es una buena inversión? – Le pregunté

– “Me lo ha dicho el comercial…”

– “¡Toma, claro! ¿Qué va decirte él?

No te acabo de contar un cuento si no una historia real de un cliente real de una operación real. Angel existe y se dedica a los tubos.

¿Qué estaba pasando allí?

Ángel estaba a punto de convertir una posible deuda buena en deuda mala.

Deuda buena: la que aporta valor a la empresa, la que genera más ventas, más beneficios, más rentabilidad y hace crece a la empresa.

Deuda mala: la que no aporta valor, la que no produce lo que te habías objetivado y no aporta rentabilidad a la empresa.

Puede que te hayas encontrado con consultoras y consultores que te hayan dicho que para decidir si la inversión es buena o mala tienes que hacer estudios muy complicados, muy profundos. Habrán utilizado palabros complejos: VAN, TIR, Cash flow proyectado… Que casualmente ellos pueden solucionar por un módico precio.

La verdad, no hace falta matar moscas a cañonazos. No digo que no sean necesarios en determinado casos, pero tú conoces tu negocio mejor que nadie. Si no te dejas deslumbrar por esa maquina nueva y aplicas el sentido común respondiendo a estas 5 preguntas

Respondiendo varias veces a estas preguntas

  • Para qué
  • Por qué
  • A cambio de

Te ahorras mucho tiempo, mucho dinero y más de un disgusto.

¿Qué paso con Ángel y su maquina? Se dio cuenta que había caído en la financiación por el deslumbramiento y no compró la maquina porque, sencillamente, no le hacía falta. No le aportaba nada al negocio y sí comprometía su tesorería, su endeudamiento, su rentabilidad. Demasiado para no hacerle/hacerte falta. 

Me tiré piedras contra mi tejado. Sí y no.

Sí porque no conseguí los objetivos de leasing de ese trimestre. La maquina de Ángel lo hubiera solucionado. Puede que sea idiota, pero siempre me ha gustado dormir tranquilo.

No porque la confianza de mis clientes no tiene precio. Que un cliente quiera seguirte a dónde tú vayas es una satisfacción muy grande.

Se feliz

José María Casero

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