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Tres realidades y un mito para financiar inversiones

"financiar inversiones"

Financiar inversiones, si o financiar inversiones, no. Esa es la cuestión!

Uno de los temas más presentes cuando se habla de emprender es la necesidad de contar con una inversión inicial de cierto importe, que varía claro está dependiendo del negocio que quieras montar.

"financiar inversiones"

De acuerdo con la idea a presentar se suele hacer un plan de negocios poniendo en él cuánto vas a ganar, que resulta un desarrollo moderno del cuento de la lechera, en función de lo aproximados a la realidad que estén tus cálculos.

Y entonces vienen los primeros desengaños, el reflejo en la realidad de eso que dicen que “el papel lo aguanta todo”, pero la cuenta del banco, no.

Y CUALES SON ESAS REALIDADES QUE NO TE CUENTA NADIE

Por lo menos en voz alta

Primera realidad

Cuando precises de financiación ajena para tu proyecto, ten cuidado antes de empezar a gastar, la operación no sólo ha de estar presentada y aprobada, sino con el dinero en tu poder, o sea, ya firmada y desembolsada.

Si no puede ocurrirte perfectamente que empiezas a gastar y luego no te conceden la operación, en el mejor de los casos la consigues en otro sitio y ya agobiado porque la necesitas como sea, en el peor, no puedes continuar por falta de financiación.

En cuanto a los intereses, presupuéstalos a precio de mercado. Los préstamos especiales son eso, especiales. Tienen que cumplir unas condiciones muy particulares en cuanto a destino e importe para poder contar con ellos (ICOS y demás parientes).

Segunda realidad

Las subvenciones no pueden ser la piedra angular para que tu proyecto tenga éxito. Si no prevés que va a ganar dinero con el propio negocio, una subvención no lo va a remediar.

Te quitan mucho tiempo para averiguar qué te pueden dar, quién, cuánto y cómo, y preparar la correspondiente documentación que parece que estás haciendo unas oposiciones, y nunca puedes estar seguro de que te las concedan.

Si te las dan, siempre será cuando ya no te hagan falta, luego tienes que tener el dinero por adelantado para poder invertir.

Tercera realidad

En la primera operación te esfuerzas para conseguirla y procuras tener una óptima relación con el banco o quien te financie. Esto no es más que el primer cortejo.

Pero no termina aquí, porque necesitarás normalmente casi con toda seguridad financiación a corto plazo (cuenta de crédito, línea de descuento) para ir desarrollando tu negocio, y eso significa cultivar las relaciones de forma continua de cara a las renovaciones anuales.

Esto exige mantener una relación cordial y fluida, actualizar la información en cuanto esté disponible sin que te estén rogando para conseguirla, no andar dejando descubiertos por descuido y tener a ser posible un solo interlocutor para que no haya nunca malentendidos.

Vamos, que no es cuestión de “ya me financiaste a cinco años y si te he visto no me acuerdo”, porque te cierras la puerta para el futuro.

Y TAMBIEN HABRAS OIDO UN MITO MUY EXTENDIDO:

[piopialo vcboxed=”1″]MUCHOS PROYECTOS DESAPARECEN POR FALTA DE CAPITAL PARA INVERTIR[/piopialo]

A lo que podemos alegar dos razones en contra:

Primera:

En realidad, pasa más bien lo contrario, no por mucho financiar amanece más temprano. La necesidad agudiza el ingenio. Se gasta el dinero sin foco, en cosas que no son estrictamente necesarias para el negocio, oficinas, viajes y hasta contratar personal cuando todavía no es necesario.

No hay relación entre inversión y ganancia. Funcionas con una prosperidad aparente que no proviene de la gestión de la empresa, es un hobby muy caro que no puede durar.

Segunda:

[piopialo vcboxed=”1″]La pertinaz confusión entre vender e ingresar y entre gastar y pagar.[/piopialo]

Cuando vendes no sueles cobrar al contado, cuando gastas sí sueles pagar en el acto, o por lo menos a plazos mucho más cortos.

Por mucho que se diga, la falta de control de la tesorería, o sea no la falta de inversión, sino la descompensación entre entradas y salidas de dinero es lo que estrangula y finalmente liquida a muchos negocios.

Ya puede tener un inversor-emprendedor estupendo, que si luego no sabe cómo se mueve el dinero tarde o temprano se llevará un buen susto, incluso en caso extremo abandonar el proyecto.

En resumen

Cuando te metes a invertir, si quieres evitar problemas tienes que tener claras

varias cosas:

1. Hasta que no tienes el dinero en tu poder no puedes contar con él. Es conveniente además que en el presupuesto estimes su interés a valores de mercado.

2. Una subvención no arregla un proyecto que no se sujeta solo. Además tienes que tener el dinero, sino no empezarías nunca.

3. La relación con tus bancos debe ser tan cuidada y continua como con el resto de tus proveedores y aún mejor si te es posible.

4. Aunque tu inversión no pueda ser elevada, si manejas bien el control de los ingresos y los pagos, puedes ir desarrollando el negocio de acuerdo con sus rendimientos sin demasiados problemas. Al contrario, por mucho dinero que metas, acabarás teniendo problemas con toda seguridad.

Y tú ¿qué opinas? ¿conoces algún caso parecido? Gracias por comentar.

 

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